El diagnóstico de la cuenca

Publicado en Problématica

Entre julio de 2005 y marzo de 2006, DECOTUX a solicitud de las comunidades que en ese momento participaban en el subcomité, realizó un diagnóstico de las áreas riparias (vegetación ribereña) de la cuenca. Esa fue él área de sus parcelas con la que los pobladores de las comunidades decidieron comenzar las acciones de restauración. El diagnóstico se realizó en los ejidos de Ocotal Grande, Plan Agrario, Ocotal Texizapa, Encino Amarillo, Tatahuicapan y Encino Amarillo.

De acuerdo con el manual de Bureau of Land Management (1998) del gobierno de los Estados Unidos, un área riparia es una zona de tierra directamente influida por cauces permanentes. En esta zona se presenta vegetación y condiciones físicas reflectivas a la permanencia del agua. Los ecosistemas riparios son transiciones entre sistemas acuáticos y terrestres, son identificados por características distintivas en sus especies vegetales.

(Tomado de Pacheco et al 2007:50) Modelo de corredor aluvial, mostrando en sección longitudinal, vertical, y lateral las interacciones hidrológicas y ecológicas. El área riparia incluye el canal, su llanura, y área de transición entre las tierras altas. Un acuífero aluvial subyace al canal e incluye la zona hiporreica y la zona freática. Esta última contiene agua que no contacta ni se mezcla con fuentes superficiales por largo tiempo. En contraste las zonas hiporreicas se mueven rápidamente hacia el área superficial aluvial caracterizada por una gran conductancia hidráulica. Explicación adaptada del Reporte Técnico Bureau Land of Management. Riparian Areas and Management, 2003. Figura tomada del mismo reporte, traduciendo al español las etiquetas de explicación.

Bedrock: zona rocosa del lecho / Hyporreic: zona hiporreica/ Phreatic: zona freática /Paleochannel: paleocanal /Streambed:canal de flujo / Parafluvial:zona parafluvial/Active foodplain: zona active basal/Terraces:terrazas/Hillslope: laderas externas./Bank full channel.

Se considera que un Area Riparia presenta funcionamiento adecuado cuando es capaz de:

  • Dispersar la fuerza del sistema asociada con las crecidas de corriente, reduciendo la erosión y mejorando la calidad del agua.
  • Filtrar sedimentos, capturar carga en los lechos y ayudar al desarrollo del lecho de inundación.
  • Mejorar la retención de agua de inundaciones y recargar los mantos freáticos.
  • Desarrollar masas radiculares que estabilicen las riberas del sistema, evitando así la acción de socavamientos.
  • Desarrollar diversos estanques y características del cauce de forma de proveer hábitat, profundidad, duración y temperatura apropiada para la reproducción de peces y aves.
  • Mantener la mayor biodiversidad posible.
  • Cada área riparia debe ser juzgada en función de su capacidad y potencial según la interacción de componentes hidrológicos, vegetales, y procesos de erosión-sedimentación. (Tomado de Pacheco et. al 2007. P. 54)

(Tomado de Pacheco et al 2007) Esquema  general de área riparia. Se muestra la zona de influencia de las áreas acuáticas y tierras altas. La intensidad de la influencia del área se expresa sombreado en la línea de base. Explicación adaptada del Reporte Técnico Bureau Land Management. Riparian Areas and management. 2003. Figura tomada del mismo reporte traduciendo al español las etiquetas de explicación.

 Material flows: flujos de materia /Habitat: habitat/ Organic matter input: ingreso de materia orgánica/ Bank stability: zona de estabilización de los bancos/Water body: cuerpo de agua/ Upland: tierras altas. Stream corridor: corredor del cauce.

En cada punto se realizó una observación visual con el sistema de recorrido en cruz, esto es: se recorrían 20 metros en sentido perpendicular a cada lado del cauce, y 20 metros en paralelamente al mismo a partir de un punto determinado.

Se geoposicionaron un total de 398 puntos en altitudes comprendidas entre los 280 y 990 metros sobre el nivel del mar (msnm), correspondientes a diversos cuerpos de agua en las categorías de arroyos, nacimientos, escurrimientos. La categoría de río no es alcanzada por los cuerpos superficiales de agua de la sierra, de acuerdo con el manual del Bureau of Land Management, cuya metodología fue usada en la evaluación. Las observaciones fueron realizadas en días no lluviosos, entre las 7 a.m. y las 18 pm. En cada recorrido parcelario participaron un promedio de entre 10 y 15 personas de cada comunidad además de los investigadores. El muestreo se realizó visitando las parcelas correspondientes a 6 comunidades-ejidos de la cuenca Texizapan-Huazuntlán: Benigno Mendoza, Caudillo Emiliano Zapata, Encino Amarillo, Ocotal Grande, Ocotal Texizapan, Plan Agrario.

De las 2,283.1 hectáreas muestreadas (entre finales de 2005 e inicios de 2006), 1,175.1 (51%) estaban destinadas a pastos; 273.8 (12%) a cultivo de maíz; 485.1 hectáreas (21%) tenían vegetación secundaria sin ningún uso específico; 219.5 (10%) se consideraron con vegetación primaria; 45.7 (2%) hectáreas con vegetación secundaria cultivadas con palma y 83.9 (4%) con café.

Fuente: Pacheco et al:2007: 37

La suma de la extensión del área muestreada con arbolado fue de 834.2 hectáreas, es decir, el 36.5% del total. La siguiente gráfica muestra la distribución del uso del suelo por actividad en la muestra y en el momento del levantamiento de información.

Fuente: Pacheco et al 2007: 38

El resultado general de diagnóstico arrojó que el 34.1% del total de puntos registrados están riesgo de perder funcionalidad, y no es un porcentaje bajo. El 63.2% del total, evaluados como funcionales, no son áreas muy amplias desde el margen (las más extensas a una distancia de 20 m), y están resistiendo la presión ecológica de áreas deforestadas  como: zonas de depósito de tierra erosionada; amortiguamiento de corrientes superficiales de agua; refugio de fauna, etc.

Las zonas riparias también resisten la presión social: derribo para ampliación de pastos o cultivos, formación de pasos de ganado, áreas de abrevadero, comercialización de la biomasa vegetal como leña o madera, etc. La falta de acuerdos y la necesidad de aprovechar al máximo los recursos podrían expresarse en un incremento de los puntos en riesgo y no funcionales.

Durante los recorridos fue muy importante analizar el ECOTONO, es decir, las zonas en donde áreas manejadas (con ganadería o agricultura) hacen frontera con espacios en conservación o restauración. El tipo de manejo y la diversidad del uso pueden mostrar las potenciales amenazas. Así, en los ejidos en donde se encontró más presente la ganadería, pudo observarse una mayor presión a la funcionalidad de las áreas riparias, mientras que en los pueblos en donde se encontraron más diversificados los sistemas productivos, se encontraron mayores zonas conservadas y una mayor distancia entre la zona manejada con agroganadería y el cuerpo de agua (mediado por relictos de bosque o selva)

Fuente: Pacheco et al 2007: 90

Es importante resaltar también algunas diferencias encontradas por grupo étnico en cuanto al manejo de los recursos del territorio. Durante los recorridos de campo fue posible encontrar diferentes sistemas productivos en funcionamiento. En el caso de las comunidades nahuas (como Encino Amarillo y Ocotal Texizapan), los sistemas predominantes fueron ganado y maíz. Aunque el mayor impacto ambiental en Encino Amarillo fue el del maíz (por el elevado uso de herbicidas), la ganadería sigue siendo la actividad que más espacio ocupa, lo que implica eliminación de cubierta forestal para la siembra de pastos. Una práctica muy extendida es la de sembrar hasta la orilla de los arroyos agudizando el problema de erosión y acumulación de sedimentos.

Fuente: Pacheco et al 2007: 90

En el caso de la comunidad de Ocotal Texizapa, el uso de herbicidas (el uso de fertilizantes, como en Encino Amarillo, es muy reducido por su costo), y el constante proceso de desparasitación a que someten al ganado (actividad que realizan en los ríos y arroyos), incrementa el impacto ambiental de la ganadería. Como puede verse, tanto en Ocotal Texizapan como en Encino Amarillo son dos los sistemas productivos preponderantes (maíz y ganado).

En el caso de las comunidades popolucas encontramos que, en contraste con la preponderancia de sólo dos sistemas productivos en los pueblos nahuas, los productores popolucas han diversificado el manejo de sus recursos territoriales y despliegan diversos sistemas de producción (5 en el caso de la comunidad de Ocotal Grande, Soteapan, y 6 en Plan Agrario, Mecayapan). Diversos factores podrían explicar esta notable diferencia: características culturales de relacionamiento con el entorno; ubicación del ejido respecto de la altitud del volcán de Santa Marta, lo que permitiría una mayor diversidad de ambientes en el caso de las comunidades popolucas ubicadas en lo más alto; dificultades para la introducción de la ganadería, entre otras.

Fuente: Pacheco et al 2007: 91

Como puede observarse, el cultivo de maíz y la azucena mantienen el mayor impacto ambiental. El uso de herbicidas y la siembra en pendiente son los factores más importantes de impacto en el caso del maíz. Asimismo, el uso de diversos agroquímicos y la necesidad de tener “el suelo limpio” inciden en el alto impacto del cultivo de azucena.

La palma camedor (Chamaedorea spp) y el chocho (Astrocaryum mexicanum) son cultivos de sombra que tienen el menor impacto en el ambiente. No requieren de agroquímicos ni de modificación alguna en el ambiente, excepto por la remoción de la tierra necesaria para hacer los cajetes donde se siembran. En el caso de la ganadería y los pastos, su impacto radica en el desmonte practicado para sembrar pasto y en el uso de insecticidas para el manejo del ganado. El café se siembra con un poco de fertilizante para asegurar alguna producción cuyos ingresos constituyen una fuente importante de dinero para las familias popolucas. 

Fuente: Pacheco et al 2007: 91

En el caso de los sistemas productivos de Ocotal Grande encontramos un comportamiento similar a los de Plan Agrario, aunque aquí no se cultiva azucena se usa un fungicida para evitar que la palma se manche. En cuanto a las pasturas más usadas en las cuatro comunidades de la microcuenca son: estrella, privilegio, insurgente, y señal, especies introducidas por las diversas dependencias y centros de investigación que han trabajado en la región con productores ganaderos.

En síntesis, aunque la funcionalidad de las áreas riparias se mantuvo en la mayoría de los puntos muestreados, la observación de las áreas productivas y los ecotonos mostró que estos delicados ecosistemas se encuentran amenazados y con fuertes presiones que, de no controlarse, eliminarán la vegetación ribereña con todas las consecuencias que esto implica.

Es necesario recordar que la prioridad de estas áreas (en donde incluimos a los nacimientos de agua) fue definida por los propios pobladores de las comunidades, por lo que esta actividad ha sido central (pero no la única) en la formación de grupos de restauración. Debido a que el objetivo es fortalecer los procesos de recarga de mantos acuíferos de la sierra, se ha elaborado un plan de restauración y conservación productiva de las cuencas de la sierra de Santa Marta que contempla otras acciones además de la restauración y conservación riparia, nuestra propuesta (de DECOTUX y el Subcomité de Cuenca) retoma la noción ecológica de resiliencia, característica emergente de los ecosistemas para su restauración en caso de un disturbio. Asumimos que las sociedades humanas hemos jugado un papel clave  en los disturbios y que debemos jugarlo en la restauración. No pretendemos que nuestra propuesta sea capaz de resolver los problemas que se han acumulado con el paso de años y décadas, sin embargo consideramos que aporta en la construcción de alternativas en las que se requiere la participación de pobladores, empresarios y los tres niveles de gobierno.

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